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Eric MARGOLIS el 12/09/2019

Ciudadanos de Francia. ¡A las armas! Hombre las murallas. Vienen los bárbaros estadounidenses. ¡No pasarán!

La amenaza de Le Trump a los espléndidos vinos y el queso Roquefort de Francia es la amenaza más grave que ha enfrentado Francia desde que los alemanes invadieron esta tierra en 1914. Los vinos de Borgoña y los 300 vinos de Francia forman el alma de la Belle France.

Trump no sabe ni le importa que Francia salvó a Estados Unidos del mal gobierno británico. Quiere venganza porque Francia – que grava casi todo – busca gravar a las empresas estadounidenses de TI como Google y Amazon. Trump considera esto una afrenta personal.  Además, no le gusta el vino y vive de hamburguesas desecadas hechas con queso petroquímico, regado por la dieta Diet Cokes.

Además de este ultraje viene la disputa sobre la OTAN. Trump solía burlarse de la Alianza, diciendo que era “obsoleto”, así como poco armado y con poco dinero. Al presidente y sus patrocinadores realmente no les gusta Francia y todo lo que representa, incluido el vino y el queso.

Aún más importante, Trump y sus partidarios del Cinturón Bíblico quieren mantener a Europa “impía” bajo el control de Washington. La OTAN es el instrumento del dominio de Estados Unidos sobre Europa. El confundido presidente Trump no comprende que los miembros de la OTAN deben dedicar hasta el 2% de sus presupuestos a construir sus propias fuerzas militares, no pagar a Washington por protección.

La mayoría de las naciones europeas han reducido drásticamente sus presupuestos militares desde el final de la Guerra Fría. A pesar de las conversaciones bélicas de algunos líderes de la OTAN, la mayoría de los europeos, aparte de los Estados polacos y bálticos, no ven la amenaza del viejo enemigo, Rusia. Las fuerzas armadas rusas modernas se han reducido seriamente. Aunque impresionantes en el papel, deben defender un vasto territorio desde Polonia hasta el estrecho de Bering. Peor aún, la caída de los precios mundiales del petróleo ha reducido los presupuestos militares de Rusia.

A diferencia de 1980, los europeos tienen poco miedo de que 40,000 tanques soviéticos estén a punto de aplastarlos a todos antes de competir por los puertos del Canal. La potencia europea más importante, Alemania, se ha debilitado militarmente. Los contribuyentes alemanes, como la mayoría de los demás europeos, no ven la necesidad de gastar miles de millones de euros ganados con esfuerzo contra una amenaza inexistente del Este. Los polacos se están armando contra Rusia, y los griegos contra Turquía, pero estas disputas locales no deberían ser la principal preocupación de la OTAN.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, llamó a la OTAN con muerte cerebral hoy, invocando la ira de Trump. Lo que Macron quiso decir es que la alianza no tiene una estrategia coherente o visión del mundo. Estados Unidos quiere usar a la OTAN como una fuerza policial con base en Europa para apoyar sus operaciones imperiales en el Medio Oriente, África y, más recientemente, contra China. La mayoría de los europeos dice que estas regiones remotas no tienen nada que ver con la seguridad europea y no quieren formar parte de un creciente conflicto con China. Ya era suficientemente malo que Estados Unidos obligara a la OTAN a involucrarse militarmente en Afganistán, Siria, Libia e Irak. Trump quiere su Legión Extranjera Europea; Los europeos dicen que no.

Aparte de Francia, que está profundamente involucrada en una desagradable aventura neocolonial en África occidental, la mayoría de los europeos no tiene interés en tales “pequeñas guerras”. Sus complejos industriales militares no impulsan las políticas gubernamentales, como en los Estados Unidos. Sin embargo, una excepción interesante es Gran Bretaña. Se acaba de revelar que los comandos del Servicio Especial de Botes de Gran Bretaña han participado activamente en la sangrienta guerra civil de Yemen para ayudar a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita.

Como el presidente Macron ha estado diciendo con razón, la Unión Europea, un poder económico mayor que Estados Unidos, debería tener sus propias fuerzas militares unificadas. Es absurdo que la llamada Unión Europea no tenga fuerzas armadas ni comando centralizado. Estados Unidos se complace en cumplir este papel porque preserva la dominación estadounidense de Europa que se remonta a la década de 1940 y asegura un gran mercado para los fabricantes de armas estadounidenses.

Y sí, muchos europeos no quieren pagar el precio del poder militar real. ¿A quién le importan las pequeñas guerras escuálidas en el Medio Oriente, África y Asia occidental? No hay forma de que Europa se enfrente a una confrontación militar con China por islotes de dos por nada de los que nadie ha oído hablar.

Copyright Eric S. Margolis 2019