29.05.2017
Leonid Savin

Cualquier forma de cooperación se rige por reglamentos, leyes y acuerdos entre las partes involucradas. Por lo tanto, ante todo es necesario analizar los documentos fundamentales de la Unión Económica Euroasiática para determinar los criterios y los niveles oficiales que regulan la cooperación eurasiática en las esferas social y humanitaria.

El Tratado de la Unión Económica Euroasiática entró en vigor el 1 de enero de 2015. Este documento fundacional proclama la continuidad de la integración económica de Eurasia (de la Declaración del 18 de noviembre de 2011) y prácticamente todos los artículos del tratado están dedicados al comercio, las regulaciones aduaneras, la integración, los aranceles y otros mecanismos económicos. También se destaca la adhesión a los principios de la OMC y la ONU.

El artículo 61 relativo a la política de protección al consumidor, que consta de dos puntos y dos propuestas, puede relacionarse en cierta medida con el ámbito social en lo que respecta a los acuerdos de política entre Estados miembros en materia de protección de los derechos de los consumidores. La cooperación administrativa definida en el artículo 68 se refiere únicamente a cuestiones de carácter económico y de gestión, incluyendo el intercambio de información y la cooperación entre autoridades competentes. Sólo los artículos 97 y 98 sobre el empleo son de índole social y humanitaria, en la medida en que indican mecanismos de protección social, atención sanitaria, procedimientos para los trabajadores de los países miembros, así como el reconocimiento mutuo de los documentos relativos a la educación y las oportunidades de empleo. Sin embargo, estas cuestiones son parte integrante de cualquier operación económica y empresarial, ya que las relaciones laborales implican responsabilidad social por parte de los empleadores, ciertas garantías estatales y calificación apropiada para emplear mano de obra.

El tratado no contiene otros artículos o puntos relacionados con actividades sociales y humanitarias.

Además, según el Tratado sobre la Comisión Económica Euroasiática, no hay ninguna autoridad prohibida para este último órgano en las esferas social y humanitaria. El punto 18 se limita a contemplar las operaciones de la comisión en el ámbito de la migración laboral, mientras que el punto 20 menciona “otros ámbitos determinados por el Tratado [sobre la Unión Económica Euroasiática] y los tratados internacionales dentro de la unión”. Según el portal legal de la UEE, las cuestiones sociales y humanitarias no fueron consideradas en los actos adoptados por el Consejo Supremo Euroasiático Económico en 2015-2016 [1].

Una situación similar puede observarse con el Consejo Intergubernamental Eurasiático [2]. No se han emitido memorandos ni declaraciones conjuntas con organizaciones internacionales dedicadas a cuestiones humanitarias.

Antes del Tratado sobre la UEE, el 30 de octubre de 2014 fue publicada una declaración conjunta sobre la cooperación entre la Unión Económica Eurasiática y las Naciones Unidas en materia de desarrollo industrial. Incluso antes, en 2013, fueron firmados el Memorando de Entendimiento entre la Comisión Económica Euroasiática y la Comisión Económica y social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, el Memorando de entendimiento entre la Comisión Económica Euroasiática y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, y el Memorando de cooperación entre la Comisión Económica Euroasiática y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Sin embargo, estas comisiones de las Naciones Unidas no tienen nada que ver con la cooperación social y humanitaria, si bien las Naciones Unidas tienen órganos correspondientes a estas esferas.

De todos los documentos preliminares presentados en el portal legal de la UEE que han pasado o están en proceso de pasar por discusión pública (535 en total desde 1 de marzo de 2017), en dos años no ha habido un solo documento que directa o indirectamente esté relacionado con las esferas social y humanitaria. [3]

Esta situación es bastante paradójica, ya que el establecimiento de la Unión Económica Euroasiática estuvo precedido por muchos años de un importante trabajo intelectual que implícitamente estaba relacionado con la esfera humanitaria. Incluso si consideramos exclusivamente factores económicos o técnicos, entonces de una u otra manera tienen fundamentos científicos y son puestos en práctica en la política, y esto también pertenece a la esfera de la ideología y de las teorías de las ciencias sociales y políticas.

Es más, esto enfatiza que la escuela clásica de euroasianistas que surgió entre los emigrados rusos en los años 20, dio prioridad a las cuestiones de la cultura y la sociedad. El núcleo del movimiento eurasiático estaba entonces representado por el geógrafo Petr Savitsky, el filólogo Nikolay Trubetzkoy, el abogado Nikolay Alekseev, el historiador y crítico literario Petr Bitsilli, el filósofo y medievalista Lev Karsavin, el historiador de arte Petr Suvchinsky, el historiador George Vernadsky , el teólogo George Florovsky, y el crítico literario Dmitry Svyatopolk-Mirsky. Con bastante claridad, no había economistas en este grupo, aunque los sistemas estatales recibieron una atención significativa en las obras de Savitsky y Alekseev.

El final de la era del eurasianismo clásico se asocia con las obras de Lev Gumilev, después de lo cual es comúnmente aceptado reconocer el comienzo del neo-eurasianismo, cuyo fundador en Rusia a principios de la década de 1990 fue Alexander Dugin. Dugin no sólo popularizó directamente las ideas del eurasinismo clásico en los círculos de las ciencias intelectuales y políticas, sino que completó sus principales disposiciones con aspectos geopolíticos y económicos de acuerdo con los retos de la época. Esto estuvo marcado por la necesidad de prestar más atención a los modelos económicos heterodoxos que van más allá de las doctrinas clásicas liberales o marxistas. El presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, también apoyó activamente las ideas eurasiáticas. Fue él quien propuso al más alto nivel político crear un nuevo tipo de asociación eurasiática tras el colapso de la URSS. Una diferencia significativa en aquel momento era que Dugin trabajó en la esfera intelectual bajo condiciones adversas, puesto que el período del reinado de Boris Yeltsin estuvo en general asociado con una orientación hacia Occidente, no buscando una forma de salir de la crisis de identidad o un camino único e independiente, mientras que Nazarabyev utilizó recursos administrativos paralelamente al desarrollo de una ideología nacional de Kazajistán. Estas observaciones deben considerarse al analizar el trabajo de la UEE, particularmente en el ámbito humanitario.

Los desequilibrios en el ámbito económico-comercial también han sido reconocidos en los comentarios de altos funcionarios que tienen una experiencia considerable en el ámbito humanitario. El trabajo previo de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) podría ser útil a este respecto, ya que la UEE tiene varios acuerdos directos con la CEI. En cierta medida, ambos proyectos interestatales están interrelacionados, ya que todos los miembros de la UEE son también miembros de la CEI.

Por ejemplo, el 2 de julio de 2015, durante el Foro de Jóvenes Líderes de los Países Miembros de la Unión Económica Eurasiática celebrado en la Duma Estatal de la Federación de Rusia, la jefa de la Agencia Federal de Asuntos de la CEI, Compatriotas Viviendo en el Extranjero y Cooperación Humanitaria Internacional, Lyubov Glebova, comentó: “El desarrollo de los lazos culturales en el espacio eurasiático es importante debido al hecho de que toda la historia de nuestros estados existe dentro de un espacio cultural común. La represión nunca ha estado en el centro de estas relaciones. La experiencia en el enriquecimiento cultural mutuo nos ayuda a construir relaciones hoy y nos permite evitar lo que vemos en otras partes del mundo, como el desarrollo de conflictos interétnicos a veces artificialmente instigados desde el exterior” [4].

Al decir esto, Glebova confirmó esencialemente la famosa teoría de Lev Gumilev sobre la complementariedad de los diversos pueblos que habitan el espacio eurasiático y su influencia entre sí a lo largo de la historia. Una opinión similar ha sido expresada por el ex Director Ejecutivo de la Fundación Internacional para la Cooperación Humanitaria de la CEI, y asesor en funciones del Presidente de Armenia en cooperación cultural-humanitaria internacional. En una entrevista en julio de 2016, dijo sobre la UEE que en la unión que se ha establecido “las relaciones económicas juegan un papel clave. Sin una economía, nada puede desarrollarse, y esto es comprensible. Pero, al mismo tiempo, no se puede ignorar el hecho de que sin educación, ciencia y sin la inclusión de cuestiones culturales y nacionales, es extremadamente difícil construir relaciones entre pueblos y estados. Para que las personas se comprendan mutuamente y para que se alcance un ambiente de completa confianza mutua, necesitamos imperiosamente los contactos que se establezcan únicamente a través de la cooperación humanitaria, a través de la cultura, el arte y la educación. Es imposible imaginar la formación de una alianza eurasiática sin cooperación en estas esferas. Tarde o temprano, llegaremos necesariamente a esto. ¿Por qué no adelantarnos a nosotros mismos y en un futuro próximo empezar a construir estos puentes que seguramente ayudarán a las relaciones económicas?” [5].

El Secretario General de la Comunidad Económica Eurasiática, Tair Mansurov, también sugirió: “La Unión Euroasiática debe convertirse en una unión de estados con un espacio económico, aduanero, humanitario y cultural común” [6]. Hoy por hoy, la primera de estas áreas ha sido realizada y recogida en los documentos de gobierno de la asociación, mientras que las dos últimas están todavía en sus comienzos.

Hoy en día, la cooperación humanitaria-cultural existe sólo por la inercia de las tradiciones establecidas en la Unión Soviética y el Imperio Ruso. Como proceso de continuidad histórica, hay más aspectos positivos que negativos en esto, pero sin embargo se debe reconocer que el siglo XXI requiere un enfoque integral y consolidado.

En primer lugar, hay competencia entre países. Los estados de Asia Central y el Cáucaso son objeto de los intereses geopolíticos de muchos otros países con sus propios proyectos. La República Popular de China, por ejemplo, está persiguiendo activamente la expansión de su proyecto One Belt One Road en la región, considerado no sólo como una penetración político-económica, sino también como un instrumento de “poder blando” de China. La cumbre de los BRICS en Ufa en 2015, declaró que los proyectos de la Unión Euroasiática y de la Nueva Ruta de la Seda se fusionarían, hasta el día de hoy ningún plan de acción claro se ha deliberado al respecto.

En segundo lugar, puede haber varios factores presentes interrelacionados que funcionan como instrumentos de “poder blando” externo. Por ejemplo, Turquía aprovecha dos factores a la vez -los factores turcos y musulmanes- para difundir su influencia cultural-religiosa en los países de Asia central (dos participantes de la Unión Eurasiática, Kazajistán y Kirguistán, tienen mayoría musulmana). Las ideas islámicas también son empleadas por las monarquías árabes, en particular por Arabia Saudita y los EAU, como base para su penetración económica y espiritual en la región.

Además de aquellos países que han sido de relevancia directa para los estados de la Unión Económica Eurasiática en términos de comercio, influencia o conflictos, actores extranjeros también están intentando influir en la integración y en la toma de decisiones. Los Estados Unidos y el Reino Unido, en particular, presentan su propia variedad de programas en el contexto de la ideología liberal-democrática occidental, que no sólo es inadecuada para los pueblos y estados de esta parte del mundo, sino que es de muchas maneras puramente destructiva . En particular, afirma la superioridad del individuo sobre el colectivo y rechaza la importancia de las tradiciones históricas y religiosas, que el liberalismo presenta como reliquias que deben ser superadas en beneficio del progreso (sin mencionar ningún objetivo concreto). Mientras tanto, “muchos de los proyectos sociales de los eurasiáticos hablan del sobornost y del colectivismo del pueblo, es decir, aquellos principios que les han permitido no sólo sobrevivir en condiciones climáticas únicas, sino también construir un estado poderoso. La interacción cooperativa aparece como una característica integral de la vida social en la sociología rusa” [7].

En general, establecer una dicotomía entre los enfoques político-económico y político-cultural podría tener consecuencias a largo plazo. Las experiencias de otros países muestran que los factores culturales no pueden ser ignorados o minimizados mientras que se da preferencia exclusivamente a los lazos económicos. La crisis en la UE, además de factores económicos, políticos y sociales, también tiene una dimensión cultural-humanitaria.

Como señala el famoso filósofo francés e ideólogo de la Nueva Derecha, Alain de Benoist: “Desde el principio, la construcción europea se ha llevado a cabo en contra del sentido común. Comenzó con la industria y el comercio, en lugar de dar prioridad a la política y la cultura. Lo que se construyó en lugar de esta base y se convirtió en una superestructura fue representado por la Comisión de Bruselas, que, si bien carece de toda legitimidad democrática, sigue siendo considerada omnipotente. La construcción debía haber estado basada en países y regiones con estricta observancia del principio de subsidiariedad y con competencia suficiente… La construcción europea se realizó sin el consentimiento de la población (las encuestas se realizaron sólo unas pocas veces y la mayoría de las personas respondieron negativamente, pero esto no se tuvo en cuenta y las encuestas se repitieron hasta que respondieron “sí”). Finalmente, los objetivos últimos de la integración europea no estaban claramente definidos, porque nunca hubo un consenso al respecto. Pero la cuestión clave es: ¿están construyendo una Europa poderosa con fronteras geopolíticas claramente definidas, capaz de gobernar todas las fuerzas en sinergia para forjar una estructura autónoma que pueda desempeñar un papel regulador en la globalización contemporánea? ¿O están trabajando en una Europa- mercado, una zona de libre comercio con fronteras borrosas que se supone está integrada en la zona de dominación de la superpotencia estadounidense? Desafortunadamente, estamos más cerca de la segunda. Estoy en contra de tal Europa; defiendo la idea de la primera Europa” [8].

Debe evitarse la división drástica de los aspectos económicos, políticos, sociales y otros. Más bien, deben complementarse orgánicamente entre sí. “Hay cuatro enfoques comunes al estudio de los asuntos humanos en los que el énfasis está en los aspectos sociales, culturales, económicos o políticos respectivamente… En algún grado, todas estas categorías incluyen las otras tres en la medida en que la vida social, cultural, económica y política son naturalmente interdependientes. Cuando elegimos uno de estos nombres, escogemos sólo un énfasis” [9].

La experiencia de la Federación de Rusia en los años noventa muestra que el énfasis no debe colocarse exclusivamente en el aspecto económico de la política estatal, ya que un enfoque cuantitativo y centrado en los números puede producir una profunda brecha con la realidad sociopolítica. Esto quedó claramente demostrado por las reformas liberales aplicadas en Rusia y las quiebras económicas que afectaron a amplias franjas de la población. Los ejemplos de otros países que en un momento se han encontrado en situaciones económicas difíciles (como la República de Cuba y la República Islámica de Irán), demuestran que el componente ideológico, con el énfasis puesto en aspectos culturales e históricos, ayudó a las direcciones de estos países a movilizar a la sociedad y a superar numerosos problemas. A la inversa, el abandono de las tradiciones histórico-culturales ha llevado a numerosas tensiones dentro de las sociedades (como la escalada de los conflictos sectarios en Irak, la liberalización progresiva en Serbia que condujo a la emigración en gran escala en los últimos años, y la crítica situación en Ucrania), que a su vez también debilitaron los sistemas económicos de estos estados.

Recientemente, se ha celebrado un gran número de actos dedicados a cuestiones referentes a la creación y desarrollo de la UEE. Algunos de ellos han sido de carácter sistémico y se produjeron antes de que el proyecto de la UEE cobrara vida. Otros han comenzado a intentar reflexionar directamente sobre el trabajo de la UEE con el fin de identificar las lagunas y suavizar las posibles contradicciones. Una serie de “eventos eurasiáticos” han sido organizados por organizaciones y movimientos sociales con fondos del estado (por lo general subvenciones únicas), y algunas instituciones educativas han participado sistemáticamente en la celebración de cursos y eventos educativos y académicos. Por ejemplo, la Universidad Estatal de Economía de los Urales, en Ekaterimburgo, celebró el VII Foro Eurasiático Económico Juvenil en 2016 [10]. Este foro fue la continuación de un ciclo de eventos centrados en la armonización de las relaciones internacionales, junto con la “Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai – 2039” celebrada en la Universidad Estatal de Economía de los Urales en 2009, así como la primera cumbre de los BRICS celebrada en Ekaterinburg en el mismo año. El Eurasian Youth Herald aún es publicado por la Universidad Estatal de Economía de los Urales [11].

El Consejo de la Federación de la Federación de Rusia también ha puesto en marcha proyectos similares, como el Foro Eurasiático de la Mujer. Se han establecido nueve plataformas de discusión permanentes, cada una de las cuales es un grupo de trabajo separado que constituye la base para la cooperación activa entre líderes de mujeres y organizaciones de mujeres. Las actividades de estos foros influyen en el trabajo sobre el programa del Segundo Foro Eurasiático de la Mujer que se celebrará en 2018. La Vicepresidenta del Consejo de la Federación, la diputada Galina Karelova, ha dedicado una labor particularmente activa en foros de discusión tales como La mujer en la Industria, La mujer en la Agricultura, Las mujeres en la formación de la estrategia mundial de salud pública, Las mujeres en el espíritu empresarial, Las mujeres en el deporte: jugando por un conjunto de reglas y Caridad sin fronteras, todas las cuales han creado varios proyectos, entre ellos algunos con participación internacional [12]. Estos eventos tienen un marcado carácter de género, lo que es de no poca importancia en la moderna situación internacional, en la que se dedica una atención seria a este factor. Por otra parte, algunas de las iniciativas de este foro han sido criticadas por tener un pronunciado carácter liberal. En particular, el proyecto de la Estrategia Nacional en el Interés de la Mujer publicado en el sitio del foro ha sido severamente criticado. Se ha señalado que muchas de las disposiciones de la estrategia han sido copiadas de los programas feministas occidentales, tales como “la destrucción total de los valores familiares tradicionales, los modelos básicos de comportamiento y de la estructura social… muchas de las disposiciones aprobadas por el Presidente del Gobierno de la la Federación de Rusia, D.A. Medvedev, en la Estrategia Nacional en el Interés de la Mujer para 2017-2012, van en contra de la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por el Presidente de Rusia, V.V. Putin, y violan gravemente los derechos constitucionales de decenas de millones de ciudadanos de Rusia” [13].

Por lo tanto, es necesario ajustar tales iniciativas de acuerdo con los sistemas de valores de las sociedades de la UEE.

Otro acontecimiento importante es la Semana Eurasiática, un foro anual de exposiciones organizado por los países de la Unión Económica y la Comisión Económica Eurasiática. La decisión de organizar este evento fue tomada por los primeros ministros de los países de la UEE en 2015. El foro se ha convertido en una plataforma eficaz para el diálogo donde los círculos empresariales y de expertos, las autoridades de los países de la unión y terceros países, puedan discutir cuestiones prácticas, actuales, de desarrollo económico en el contexto de los desafíos mundiales y trabajar juntos para desarrollar soluciones estratégicas. El Foro de la Semana Eurasiática se celebró por primera vez en 2016, y el tema de este año es “La UEE en la Agenda Global de Innovación”. Esta plataforma podría utilizarse para promover ideas de cooperación humanitaria como parte de la agenda común de desarrollo económico e innovación (como el turismo).

En general, la UEE representa una plataforma para generar nuevas ideas, tendencias y soluciones para desarrollar no sólo la cooperación económica, sino también mejorar la cooperación humanitaria entre los países del espacio económico eurasiático.

Sin embargo, incluso entre las diversas ONGs y grupos que han acogido con entusiasmo el proyecto de la UEE, prevalece la incomprensión en cuanto a la importancia del campo humanitario de la integración eurasiática. Por ejemplo, en la página web de la organización Comunidad Eurasiática, organización establecida en 2013, la sección de “Cooperación humanitaria”, que consta de siete subsecciones, está en blanco [14]. Si en tres años esta esfera permanece en un vacío, esto sugiere una escasez de ideas y de propuestas de iniciativas cívicas sin fines de lucro que se ocupen de las cuestiones de la integración eurasiática.

El Movimiento Internacional Eurasiático puede ser considerado una excepción. Funcionando desde 2003 y trabajando en una serie de áreas de cooperación humanitaria (ciencia y educación, juventud, cultura y arte, relaciones interreligiosas, política de información), las operaciones de esta organización ni siquiera se limitan a los miembros de la UEE. En varios casos, la organización está trabajando en proyectos con orientación eurasiática con otros estados, como Irán, Turquía, Serbia, etc.

Entre las muchas comunidades de expertos y diversas ONGs vinculadas directa o indirectamente a la Unión Económica Euroasiática, se escucha con frecuencia el deseo de fortalecer los vectores de la cooperación humanitaria, especialmente los de la juventud, turístico, educativo y de información cultural, ya que, al fin y al cabo, el corazón de la integración, como cualquier proceso mutuamente beneficioso, siempre está en la cooperación humanitaria” [15].

Como se ha señalado, el fortalecimiento de la cooperación humanitaria en los vínculos educativos interestatales entre los países de la UEE serviría para popularizar valores culturales y espirituales nacionales y comunes, promover un estilo de vida saludable entre los jóvenes y apoyar las actividades de las asociaciones y organizaciones sociales para preservar la identidad étnica, apoyar la unicidad nacional-religiosa, preservar el patrimonio espiritual y cultural de los pueblos indígenas, y su consolidación dentro de la sociedad civil de este espacio significativo: Eurasia. [16]

La Unión eurasiática debe producir su propia meta-identidad, de lo contrario no se desarrollará para ser una formación sostenible y permanecerá en el nivel de una unión aduanera. “Este sería un constructo inestable. En el mundo moderno, por lo que se ve, la reorientación económica ocurre rápidamente, pero para formar una meta-identidad es necesario cambiar el discurso y pasar de inspeccionar los escombros del pasado a construir un futuro común” [17].

Notas a pie de página :

[1] goo.gl/XOHukH

[2] goo.gl/yRXXwG

[3] https://docs.eaeunion.org/ru-ru/Pages/regulation.aspx#pagenumber=%220%22

[4] Подавление никогда не лежало в основе сотрудничества стран ЕАЭС — Глебова
https://regnum.ru/news/1939096.html

[5] Армен Смбатян: Невозможно представить становление Евразийского союза без гуманитарного сотрудничества, Московский экспресс, 20 июля 2016
http://moscowexpress.info/m/item/1660-15616354.html

[6] Т. Мансуров. Евразийский проект Нурсултана Назарбаева, воплощенный в жизнь. К 20-летию евразийского проекта 1994 – 2014. М., 2014. С. 330

[7] Попкова Т.В. Кооперативные теории и евразийство: единство базовых оснований// Народы Евразии: культура и общество. Третий Международный Евразийский научный форум. Астана, 2004. 47.

[8] Ален де Бенуа, Леонид Савин. Либерализм, кризис и будущее Европы, Геополитика, 07.06.2013 http://www.geopolitica.ru/article/liberalizm-krizis-i-budushchee-evropy#.WJHe2tKLTIU

[9] Карел ван Волферен. Загадка японской силы. М.: Серебряные нити, 2016. С. 26.

[10] http://eurasia-forum.ru/forum/o-forume/

[11] http://www.usue.ru/vestnik/

[12] В Совете Федерации обсудили подготовку ко Второму Евразийскому женскому форуму, 31 января 2017 http://www.council.gov.ru/events/news/76424/

[13] Людмила Рябиченко. А как же традиционные ценности? 15.03.2017 http://www.stoletie.ru/obschestvo/a_kak_zhe_tradicionnyje_cennosti_956.htm

[14] http://www.eurasianspace.com/gumanitarnoe-sotrudnichestvo

[15] Молодежь и неденежные отношения Кыргызстана и России, 28-01-2017 http://www.enw-fond.ru/proekty/4837-nedenezhnye-otnosheniya-kyrgyzstana-i-rossii-vzglyad-glazami-molodezhi.html

[16] Шкарлупина Г.Д. МЕЖГОСУДАРСТВЕННЫЕ ОБРАЗОВАТЕЛЬНЫЕ СВЯЗИ КАК ФАКТОР УКРЕПЛЕНИЯ ГУМАНИТАРНОГО СОТРУДНИЧЕСТВА СТРАН ЕАЭС. http://izron.ru/articles/aktualnye-voprosy-yurisprudentsii-sbornik-nauchnykh-trudov-po-itogam-mezhdunarodnoy-nauchno-praktich/sektsiya-8-mezhdunarodnoe-pravo-evropeyskoe-pravo-spetsialnost-12-00-10/mezhgosudarstvennye-obrazovatelnye-svyazi-kak-faktor-ukrepleniya-gumanitarnogo-sotrudnichestva-stran/

[17] Игорь Задорин: «Евразийского союза не будет без общей идентичности», Евразия. Эксперт, 15 Июня 2016 г.http://eurasia.expert/zadorin-evraziyskiy-soyuz-identichnost/

Fuente: Eurasianist Archive.

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