24.04.2017

Salvador González Briceño

*Visión geopolítica se impone en diseño de seguridad nacional imperial

*El anunciado conservadurismo no es antiglobalización, solo distractor

*De Siria a las amenazas contra Corea del Norte, las guerras de EUA

“La diplomacia siempre es mejor si va respaldada por la fuerza”: Richard Dannatt, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas del Reino Unido.

“Ninguno de nosotros conoce todas las potencialidades latentes en el espíritu de pueblo”. Václav Havel, 1990.

En México [1], valga decirlo, tenemos un atraso —como no sucede en muchos países latinoamericanos, incluso— en materias de ingente actualidad relativas a la inteligencia, la geoestrategia y la seguridad nacional.

Estos déficits traen como consecuencia que, a no ser por la academia y algunos especialistas fuera de ella, la realidad internacional no se analice cotidiana y consistentemente en nuestro país. De eso hay responsabilidad de los gobiernos (me refiero a los de corte “neoliberal” desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto), que han centrado la relación hacia los Estados Unidos de América (EUA) descuidando al resto del mundo, pero también de los medios de comunicación. Ocurre últimamente[2], porque entre las décadas de los 60 y 70 el caso era distinto, al menos en la prensa escrita donde existieron diarios ejemplares como El Universal, Excélsior o El Día, y los temas internacionales ocupaban espacios importantes.

Dicho sea porque, este atraso nos tiene alejados del estudio —estratégico para cualquier Estado— y del análisis de: la geopolítica, la prospectiva, la seguridad energética y la seguridad internacional, en el marco de los enormes riesgos que representa para todos los países la globalización.[3]

Valga decir que no ocurre lo mismo con la Seguridad Nacional, puesto que se desarrolla entre las instituciones del Estado conforme al mandato de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no obstante resulta tan aislada como “dispersa”.[4] Y todavía más, pues entre otras cosas referentes a la procuración de justicia y a la seguridad pública, al país le está faltando una “doctrina” de seguridad nacional.[5] Tremendo reto.

Regresando al Coloquio, el tema “Dinámica Mundial Contemporánea, Capitalismo y Globalización”, representa un reto para quienes se asoman al acontecer del complejo mundo que nos toca vivir, donde difícilmente encontramos países sin afectación por el capitalismo, la globalización, el imperialismo y las políticas imperiales operadas desde los EUA. En estas materias sí que existen investigaciones en México, por cierto desde las ciencias sociales, y los casos ejemplares los tenemos en maestros —clásicos ya de la FCPyS— como Pablo González Casanova y John Saxe Fernández.

Confieso que para la presentación decidí desarrollar no tanto los temas del capitalismo y la globalización, como la coyuntura de los acontecimientos mundiales y tratarlos desde la “geopolítica” precisamente en la coyuntura global de actualidad (al menos un acercamiento). ¿Por qué? sería de mayor utilidad por las amenazas que implica para la seguridad global, la llegada al poder en EUA de un presidente como Donald Trump.

¿Quién duda, por ejemplo, del peligro latente de una guerra —con opción a desbordar en conflagración nuclear— en Asia Pacífico por el conflicto entre las coreas? Trump sabe de la implicación regional de países como Japón, China y Rusia. Aquí la guerra, claro está, como instrumento estratégico orquestado desde el poder imperial ejercido por los Estados Unidos de América en el mundo, todavía al estilo de la Guerra Fría, salvo que ahora no tiene solo a un enemigo enfrente como antes.

Algunas definiciones sobre Geopolítica.

El primero que utilizó el término fue Johan Rudolf Kjellén (1864-1922), y la describió como la “influencia de los factores geográficos en la más amplia aceptación de la palabra, sobre el desarrollo político en la vida de los pueblos y (los) estados”. “La Geopolítica concibe al Estado como un organismo geográfico, o como un fenómeno en el espacio”.

Pero sería Halford Mackinder (1861-1947), el primero en ofrecer una visión geopolítica universal e integrada. Sus aportaciones al lenguaje geopolítico son innovadoras, por conceptos como su Teoría del Heartland, o Teoría de la Región Cardial o Isla Mundial, que publicó en 1904. El Área Pivote correspondería a Asia Central y Europa Oriental.

Para Mackinder, la Geopolítica está condicionada por las realidades físicas de los países, donde lo político depende de la interacción del hombre y su entorno. Los recursos naturales, o la ausencia de ellos, el territorio, el clima y la población tendrán una fuerte incidencia en la política.

La actualidad de ambas tesis —claro que hay muchos geopolíticos, pero nos interesa ir al sentido práctico, de aplicabilidad por parte de las potencias que se empecinan en dominar al mundo mediante las guerras—, ha sido retomada y desarrollada por Zbigniew Brzezinsky, en su ensayo El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, en 1997.

Ahí el Consejero en Seguridad Nacional de Jimmy Carter (1977-1981), antes creador de la Comisión Trilateral en 1973, y asesor de otros presidentes posteriores, plantea la importancia de “Eurasia”. Dice que quien se apodere de esa región tendrá reservas ricas en recursos forestales, la cuarta parte de agua dulce del planeta, recursos energéticos y minerales repartidos en 17 millones 125 mil 246 kilómetros cuadrados de territorio que hoy posee Rusia.

Una tesis que, planteada en el sentido de la contienda geopolítica, ideológica y militar entre los EUA y la Unión Soviética en tiempos de la Guerra Fría, como terreno de lucha por la dominación del territorio geoestratégico de Eurasia, bien puede estar vigente en la actualidad, entre los estrategas de la Casa Blanca. La consigna de Brzezinsky es: “Cualquiera que controle Eurasia dominará el mundo”. O la visión geopolítica para confrontar a Rusia, a partir de su posición geográfica y su potencial en recursos, aplicando una estrategia por todas las vías, geopolítica, diplomática, geoestratégica, geoeconómica y de guerra.

Esto explicaría que, incluso lejos del periodo de la Guerra Fría, a estas alturas se estén usando las mismas estratégicas mediáticas para crear pretextos mediante “falsas banderas”, e intentar así justificar cualquier acción orquestada por EUA contra Rusia. Lo que no puede ni debe olvidar EUA ni la OTAN, es que el escenario les resulta “multipolar” puesto que también está China y demás países “aliados”.

Valga un ejemplo de esta manera de actuar y preparar el terreno desarrollada por Brzezinsky, como la propuso contra Irán en el 2006.

“En una audiencia ante el Senado estadounidense —palabras del “superasesor”— explicó que se podría dar un atentado como el del 11/S, para poder invadir Irán”. Su propuesta fue: Crear “un escenario posible para un enfrentamiento militar con Irán, implica que el fracaso iraquí alcance los límites americanos; seguido de acusaciones americanas que hagan a Irán responsable de ese fracaso; después, por algunas provocaciones en Irak o un acto terrorista en suelo americano [acto] del cual se haría responsable a Irán. Esto pudiera culminar con una acción militar americana ‘defensiva’ contra Irán que sumergiera a una América aislada en un profundo lodazal en el que estarían incluidos Irán, Irak (2014), Afganistán (2001) y Paquistán (2002, ataque con drones)”.[ [6]]

De ese modo se generan las “estrategias” al servicio del imperio estadounidense. Un ejemplo de geopolítica aplicada, sobre la manera en la cual se emplea la guerra en la apropiación de los recursos naturales y energéticos del mundo.

De la definición de Globalización diremos, con el doctor González Casanova, que:

“La globalización es un proceso de dominación y apropiación del mundo. La dominación de estados y mercados, de sociedades y pueblos, se ejerce en términos político-militares, financiero-tecnológico y socio-culturales.

“La apropiación de los recursos naturales, la apropiación del excedente productivo se realizan —desde la segunda mitad del siglo XX—, de una manera especial… que hoy aparecen como fenómenos de privatización, desnacionalización, desregulación, con transferencias, subsidios, exenciones, concesiones, y su revés, hecho de privaciones, marginaciones, exclusiones, depauperaciones que facilitan procesos macrosociales de explotación de trabajadores y artesanos, hombres y mujeres, niños y niñas.

“La globalización se entiende de una manera superficial, es decir, engañosa, si no se le vincula a los procesos de dominación y apropiación”.[7]

El investigador y profesor, también de esta FCPyS, John Saxe Fernández, en su ensayo “Globalización e Imperialismo”, dice que como referente histórico: “La globalización es un equivalente a la ‘internacionalización económica’, y por lo tanto es un fenómeno íntimamente vinculado con el desarrollo capitalista, intrínsecamente expansivo y que tiene en la experiencia colonial e imperial, una de sus más claras expresiones históricas y contemporáneas. Es en este sentido en el que la globalización ocurre en los contextos de poder y contradicciones del capital”.[8] No ahondaremos más por ahora.

Para hablar de Donald Trump y sus políticas. Es claro que EUA seguirá siendo el principal actor de la globalización, de la mano de Gran Bretaña, como en el pasado reciente. Quieren seguir siendo hegemónicos, como imperio. Recordemos que las políticas de libre mercado surgieron con Margaret Thatcher y Ronald Reagan a principios de los 80. Éstas como soporte de aquélla.

Se dice que ahora, con el Brexit, los anglosajones estarán abrazando el proteccionismo, pero no dejarán de lado a la globalización porque los intereses están primero que todo y para su propia sobrevivencia. Es decir, hay una renuncia aparente, en los discursos, nada más.

El recién nombrado presidente 45 que sustituyó a Obama el 20 de enero, desde su campaña generó zozobra e incertidumbre en el mundo. Pero más bien, sus amenazas forman parte de una estrategia bien orquestada por la derecha republicana, a fin de revivir vientos de guerra de tiempos del gobierno texano y petrolero de George W. Bush.

Como sabemos, Trump prometió, entre otras cosas: “hacer que América vuelva a ser grande”; atacar al ISIS, no intervenir en el conflicto sirio; dijo que la OTAN era “obsoleta”, que entablaría relaciones con Rusia y reconstruiría a los cuerpos militares. Esto por su seguridad energética o la geopolítica contra Rusia. Pero también, para asegurar la fidelidad de su vecino del sur, lo amenazó con: expulsar a los inmigrantes “por criminales y violadores”; construir el muro en la frontera, como “arma efectiva contra las drogas y el crimen”.

De México, además, dijo que renegociaría o saldrá del TLCAN (Luis Videgaray habría anunciado el 18 de abril que la negociación comenzará el verano, pero la administración Trump dijo que sería antes), por tratarse del peor acuerdo suscrito y un “desastre que asesinaba” empleos en su país.

Con todo y la realidad ha obligado a Trump en hacer algunos ajustes, no creo que el gabinete esté renunciando a la fundamental. Los grupos de presión son muy poderosos en EUA. De China ha dicho que siempre “no manipula su moneda”; resulta que la OTAN no es obsoleta, y dejó de coquetear con Rusia.

Los asuntos con México tienen tratamiento aparte. Peligrosos por cierto. Si avanza en la construcción del muro, es por su seguridad nacional. De dos maneras: 1) Expulsando inmigrantes por “peligrosos” —aquí se traslapan las acciones de la UE contra los refugiados—, y 2) La contención del flujo de drogas hacia el mercado consumidor más grande del mundo. La seguridad, dice, es de la más alta prioridad, y la centra en eso: el muro, las drogas y los inmigrantes. De ahí que, bajo la administración Trump, México sea el país más afectado, lo que no ocurre con Canadá.

Pero el millonario negocio de las drogas no terminará, dado que las ganancias van a parar a las arcas del sistema financiero. Y en el futuro mediato Trump puede alegar que: si con todo y muro el flujo de drogas continúa, ello es pretexto para retomar la amenaza del envío de los “bad hombres” para combatirlo. Cuidado con esto.

La renegociación del TLCAN buscará, claro está, las mayores ventajas para las multinacionales estadounidenses; lo cual afectará todavía más, a la planta productiva mexicana (campo y manufactura). Sin duda, en su momento los neoliberales salinistas pusieron los huevos todos en la misma canasta. Le apostaron al TLCAN como escala hacia el “Primer Mundo”. Casi un cuarto de siglo de entreguismo y sumisión de los políticos mexicanos se paga ahora con afrentas.

Qué decir de la seguridad nacional que México hipotecó, desde la firma del Acuerdo para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) en 2005, para conformar la seguridad del bloque de Norteamérica. La economía mexicana, atada a la globalización desde el 1 de enero de 1994, el día del levantamiento zapatista en Chiapas; la otra cara de la moneda.

Sin olvidar, dicho sea, que la globalización debilitó al Estado como institución rectora del desarrollo económico, y soporte de la política social.

Algunos temas de coyuntura obligada.

Pero la estrategia geopolítica de EUA contra el mundo tiene una serie de acciones prácticas.[9]

En la palestra internacional destacan el ataque a Siria y el problema que Corea del Norte, dicen ellos, representa para los EUA. Pero también la militarización de la frontera este europeo, en la cercanía con Rusia, entre otras medidas como las sanciones económicas operadas desde la UE. Carambola a tres bandas.

El pasado 7 de abril Trump ordenó el bombardeo de la base aérea de Al-Shairat con 59 misiles Tomahawk, desde dos cruceros apostados en el Mediterráneo. El argumento: represalia por el ataque con armas químicas días antes, que dejó 86 muertos en el noreste del país, y culpó de ello —sin pruebas, al estilo Colin Powell contra Sadam Hussein— al presidente sirio Bashar al Assad.

El ataque provocó reacciones múltiples, a favor y en contra. Porque Trump abrió la puerta a un conflicto regional, por la presencia militar tanto rusa como iraní y sus armas nucleares. Se especuló que a partir de ahora, el lobby neoconservador en EUA retomaría el uso de la fuerza en la política exterior.

De Corea del Norte, Trump dijo que resolvería el problema por el riesgo que implica para la región el desarrollo del programa nuclear de Kim Jong-un y las respectivas pruebas, como por cierto hacen todos aquellos países que poseen armas atómicas. Pero Norcorea es socio comercial de China y vecino de Rusia. Es claro que cualquier intento de ataque o represalia se convierte en amenaza regional que implica a los vecinos y socios, económicos y políticos.

Es claro que cuando Trump amenazó lo hizo sin medir las consecuencias, hasta reunirse con el líder chino Xi Jinping a principios de abril en su residencia de Mar-a-Lago, Florida. Al lanzamiento de la madre de todas las bombas en Afganistán, para intimidar a Siria o Corea del Norte, se sumó el movimiento de tres poderosos portaaviones con la mayor capacidad en equipo militar, para disuadir a Kim Jong-un. Eso encendió los focos rojos otra vez en el mundo.

Hoy EUA discute en Corea del Sur la realización de maniobras militares, pero ya habla de la intervención china. Apenas el pasado 17 de abril, Trump y otros funcionarios dijeron considerar “cualquier tipo de palanca, sea diplomática, económica o militar para frenar las ambiciones nucleares de Corea del Norte”. También el senador John McCain, mencionó a China: “la clave para prevenir lo que podría ser un evento catastrófico”.

Luego del susto, entonces, ahora todos piden negociar. Mucho mejor, porque las amenazas de Corea del Norte, de propinar una lección a Washington nadie lo duda, ante cualquier intento de violar su seguridad. Aparte seguirá probando sus misiles. Por suerte, el cambio de discurso, de ofensivo a preventivo, indica que Trump y su equipo se mueven hacia la distención del peligro nuclear. La potencia imperial cediendo ante otro país más pequeño, pero dispuesto a todo.

En sendos conflictos, sirio y norcoreano, el riesgo del desbordamiento implicaría tanto a Rusia como a China. Y EUA no quiere pelea de confrontación directa, y menos contra ambos al mismo tiempo. Para eso tiene a la OTAN y sus socios, a los que exige actualicen sus cuotas de participación. El conflicto es geopolítico y de largo plazo, por eso no importa perder algunas batallas, porque quieren la guerra. Eso sí, trabajan con el acoso permanente.

Entre algunos de los lastres de la globalización destacan los siguientes:

1.- Crisis migratoria: Derivado de las guerras por los energéticos, así se ha generado la mayor crisis migratoria en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Provocado o no para generar la inestabilidad de la UE, el problema de los miles de refugiados que llegan a Europa vía Grecia o Italia, ha desbordado el flujo de solicitantes de asilo, emigrantes económicos, todos en condiciones de alta vulnerabilidad.

Solo en 2015 llegó 1 millón 822 mil 177 refugiados. La mayoría de Siria, Afganistán, Irak, Paquistán e Irán. También de los Balcanes occidentales, Bosnia, Albania, Kosovo, Serbia. Mucho menos procedentes de África, como Nigeria, Eritrea, Senegal, Guinea, Costa de Marfil. Más los que mueren en el intento: 5 mil 800 en 2016; 366 entre enero/febrero de 2017, que a nadie le importa. Así paga el capitalismo occidental sus deudas con la explotación y el sometimiento de los pueblos, con más injusticias.

En el fondo, la crisis migratoria parece un problema orquestado, para la desestabilización europea. Al parecer la negociación país por país, como lo va ejercer pronto Gran Bretaña, es lo que buscan ahora los anglosajones.

2.- Terrorismo. La imposición de la estrategia contra el terrorismo por George Bush y sus halcones, a partir del 2001 so pretexto del derribo de las Torres Gemelas en Nueva York, el ejército estadounidense se apresuró a invadir Irak (con presencia hasta el 2011) y Afganistán (hasta el 2014). Pero del primero se apoderó del petróleo, del segundo de los cultivos de amapola para inundar el viejo continente de drogas.

El autollamado “estado islámico” y otros grupos yihadistas, que están generando violencia en la región son asesinos a sueldo. Los radicales obedecen las órdenes de quienes los contratan, capacitan, arman y financian. Siria es el mejor ejemplo de invasión de este flagelo, simple instrumento al servicio de los intereses imperiales. El terrorismo, arma útil para los compradores del petróleo barato. El energético que mueve a la industria en todo el mundo.

3.- Amenaza para la UE. La salida de Gran Bretaña alienta el desmembramiento de la Unión Europea. Salvo Alemania, el resto de países tiene problemas estructurales graves, es el caso de la periferia: Grecia, Italia, España, Portugal, todos en profunda crisis. Ahí, la Troika, compuesta por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), impone las reglas y domina el sistema financiero europeo. Arquitectos de la globalización de la UE, que tiene a Grecia convertida en un desastre. Los otros países van hacia el mismo destino.

A modo de conclusión digamos que, la globalización continuará como lo prefieren China, Rusia y el resto del mundo capitalista desarrollado también; es decir, aquellos países en vías de desarrollo que están tan comprometidos que no tienen ni buscan alternativas para sus naciones, a no ser por las presiones de las sociedades y ahora el uso de las redes sociales.

Pero para EUA y GB los fines parecen estar bien definidos: cercar a Rusia por todos los medios porque van tras Eurasia. Creo que hacia allá apuntan todas las estrategias de EUA, Gran Bretaña y los que le apoyan en lo que pronto será la des Unión Europea. Mientras tanto, seguirán los negocios del terrorismo, el robo de combustibles, el tráfico de drogas, de personas, de armas, de medicamentos, las especies en extinción, entre otros ilícitos.

Porque la globalización ha secado las arcas de las finanzas públicas de los países, y el sistema financiero se ha encargado de esto desde el último estallido de la crisis en 2008-2009. Al grado que hoy, ocho hombres poseen la riqueza de 3 mil 500 millones de las personas más pobres del mundo (datos de Oxfam, en: https://www.oxfam.org/es).

18 de abril 2017.

1 Adaptación para esta edición de: “La Geopolítica en la Coyuntura de la Globalización”, título de la ponencia presentada en el XLII Coloquio Internacional de Primavera 2017, “Complejidad y Fracturas de la Dinámica Mundial”, organizado por el área de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, el miércoles 19 de abril de 2017 con el tema para la mesa “Dinámica Mundial Contemporánea, Capitalismo y Globalización”.
2 Una revisión mínima del tema, pone de manifiesto que la prensa escrita—la de mayor influencia en el análisis, así como algunas revistas de corto tiraje o circulación restringida— en tiempos actuales, sigue acotando los temas internacionales. “La sección internacional es la que menos espacio obtiene con respecto a las demás secciones del periódico, los diarios ejercen un a débil función en la reducción del desconocimiento por parte de la comunidad de los sucesos que se observan en el exterior. Esto obliga a sintetizar la información sacrificando la contextualización necesaria para comprender la nota. Por otro lado, se manifiesta una visión occidental en la sección internacional en la sección internacional de la prensa mexicana, dada la fuerte dependencia de las agencias informativas AP, AFP, DPA y Reuters y la débil presencia de Notimex”… (Además), la sección internacional manifiesta una alta concentración en los temas políticos y conflictos, predominando la información de carácter negativo, principalmente en regiones en desarrollo”. Riva Palacio Alonso, Roberto, Análisis de Contenido de la Sección Internacional de la Prensa Mexicana, Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación, ITESM, 2002.
3 Claro que si dichas materias existen en las universidades o centros de investigación —casos aislados y de poca difusión—, o se quedan en los libros o se abandonan en las estanterías.
4 Así lo señala la Dra. Elena Jeannetti Dávila en su libro: Institucionalización de un Nuevo Sistema de Inteligencia para la Seguridad Nacional, UNAM-IAPEM, 2007. “…Prevalece un conflicto de coordinación debido a la dispersión de las funciones de seguridad en las estructuras de a SEGOB, el CISEN, la SSP que integra a la PFP, y la Procuraduría (PGR) que incorpora a la AFI, al Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia y a INTERPOL”. P. 34. Razón por la cual hace falta, dice y propone como tesis central de su libro, la creación de un Instituto de Estudios Estratégicos en Seguridad Nacional, en México.
5 Alejandro Ramos Flores, General de Justicia Militar de la Sedena.
6 Consulta electrónica, en: http://cabodano.blogspot.mx/2007/10/zbigniew-brzezinski_15.html.
7 González Casanova Pablo, “Los indios de México hacia el nuevo milenio”, en La Jornada, 9 de septiembre de 1988, p.12.
8 Del libro coordinado por el propio Saxe: Globalización: crítica a un paradigma, UNAM. IIE, Plaza y Janés, p. 9-10.
9 Como sabemos, el Consejo de Seguridad Nacional es el responsable de asesorar al presidente en “seguridad nacional”, “política exterior” y “cuestiones estratégicas”. En el gabinete de Trump destacan: El teniente general H.R. McMaster, al frente del Consejo. El director de Inteligencia Nacional, Dan Coats. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Joseph Dunford, como “participantes regulares”. El director de la CIA, Mike Pompeo. El secretario de Energía, Rick Perry. La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

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