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25.10.2016
Alexander Azadgan


Durante los últimos meses, ha habido informes consistentes sobre un posible conflicto global entre Washington y sus aliados en Occidente, y Rusia y sus aliados en el Oriente.

La disputa en el Mar del Sur de China ha dañado gravemente las relaciones de Washington con la República Popular de China. Después de que la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya considerara que la pretensión de la línea de nueve puntos de China en el Mar del Sur de China, y sus actividades de recuperación de tierras en islotes son inválidas e ilegales, Washington ha enseñado una vez más sus músculos y se prepara para navegar en la zona en virtud de un llamado “principio de libertad de navegación” (FON).

Esto ha molestado a los chinos. En agosto, el ministro chino de Defensa, el general Chang Wanquan, dijo a los ciudadanos de su país que se prepararan para lo que describió como una guerra popular en el mar. El general Wanquan se refería directamente a la provocación planificada de Washington bajo el pretexto del FON. China se ha comprometido a tomar todas las medidas necesarias disponibles para proteger su soberanía sobre el Mar del Sur de China, revelando que tenía el derecho de establecer una zona de defensa aérea en el mar.

China también se ha posicionado desde entonces y prueba sus armas nucleares, y planifica ejercicios militares en sus aguas con Rusia. Incluso Washington ha confirmado que China ha probado un misil balístico intercontinental que es capaz de atacar cualquier parte del mundo en 30 minutos.

Alejándonos del Mar del Sur de China, llegamos a la embrollada nación de Siria. Es un secreto a voces que la guerra impuesta a Siria (me niego a utilizar el eufemismo de la Guerra Civil de Siria), es una guerra de poder entre Washington y Rusia. Rusia incluso ha intervenido físicamente a petición del gobierno sirio. Washington, incapaz de conseguir cualquier invitación, ha armado abiertamente y en secreto a muchos “grupos rebeldes” en el país, con planes para derrocar abiertamente al gobierno sirio. Eso sí, lo que Washington llama “rebeldes”, o peor, “oposición moderada”, no son otros que los wahabistas salafistas financiados por los Estados patrocinadores del terrorismo de Arabia Saudita y Qatar.

Por supuesto, ya que Rusia ha sido honrado con la invitación del gobierno sirio el año pasado, la guerra ha ido girando a favor del gobierno sirio, que estaba cayendo antes de la intervención de Rusia.

Mientras hablamos ahora, entre Washington y Moscú la tensión es siempre creciente. Los nervios están en su punto más alto desde la época de la Guerra Fría. Washington, por el momento, está sentado con el alma en vilo. Muchos funcionarios de la administración de Obama están frustrados y confundidos con respecto a la situación en Siria.

En un gesto unilateral típicamente arrogante, Washington ha anunciado que ha finalizado todos los contactos con Rusia en Siria. Este anuncio se produjo cuando Rusia comenzó a intensificar sus operaciones militares en Siria el 22 de septiembre, con la intención de capturar la ciudad de Alepo para el gobierno sirio y derrotar de una vez y para siempre a los salvajes del ISIS y Al-Nusra apoyados por la OTAN. Los esfuerzos diplomáticos para poner fin a los combates en Siria se han derrumbado.

A medida que continúa la operación de Alepo, Rusia ha enviado a los Estados Unidos una severa advertencia de no tomar ninguna medida contra las fuerzas del gobierno sirio. De hecho, hay muchos aviones de combate rusos estacionados en Siria, listos para derribar cualquier avión de combate de la OTAN que intente golpear a las fuerzas del gobierno sirio.

Estos desarrollos de Moscú no van fácilmente con Washington. El Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, se dice que ha instado al presidente Obama a intervenir y a hacer frente a las consecuencias para Rusia. Se dice que incluso ha favorecido una fuerza de disuasión nuclear contra Rusia. Esto es una pura locura.

Sin embargo, parece que antes de que Kerry pudiera incluso hacer esta sugerencia a Obama, los rusos ya habían recogido información de inteligencia sobre los acontecimientos dentro de la Casa Blanca. Según Zvezda, un canal de televisión del Ministerio de Defensa de Rusia, el país ha comenzado a preparar a sus ciudadanos para una posible guerra nuclear con Estados Unidos debido a las crecientes tensiones en Siria. Desde entonces, Rusia se ha movido para desplegar misiles Iskander con capacidad nuclear en su región más occidental, Kaliningrado, fronteriza con los miembros de la OTAN Polonia y Lituania.

Debido a la forma en que se está deteriorando la situación, algunos altos funcionarios en el Departamento de Defensa, claramente locos y de gatillo fácil, han hablado finalmente. Estos funcionarios del Pentágono están ahora sugiriendo de forma imprudente que la Tercera Guerra Mundial es inminente, y que va a ser mortal y rápida. Los generales del ejército hablaban en Washington en una mesa redonda sobre el futuro del ejército.

“Un conflicto convencional en un futuro próximo será extremadamente letal y rápido, y no seremos los dueños del cronómetro”, dijo el mayor general William Hix.

El general Hix indicó también que los ejércitos de China y Rusia se están haciendo cada vez más tecnológicos, y que el Pentágono se estaba preparando para la violencia en una escala que el Ejército de los Estados Unidos no ha visto desde Corea.

Sus comentarios también fueron repetidos por el general Joseph Anderson y el Jefe de Estado Mayor MarkMilley, que describieron la guerra entre los estados-nación como casi garantizada.

Alexander Azadgan es profesor norteamericano y analista geopolítico.