17.10.2016
Estados Unidos
Pepe Escobar


Anticipando el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos como una remezcla de la mayoría aplastante de Nixon en 1972, Hillary también ha acuñado, al estilo de George “Dubya” Bush, un remix del eje del mal: Rusia, Irán y “el régimen de Assad”.

Y eso sin contar a China que, a través de la “agresión” en el Mar del Sur de China, también servirá como un enemigo certificado para la Madre Fundadora del giro a Asia.

Y si todo eso no fuera lo suficientemente preocupante, Turquía parece ahora en el camino de unirse al eje. El presidente Putin y el presidente Erdogan se reunieron en Estambul. Moscú se posicionó listo para desarrollar una cooperación técnico-militar a gran escala con Ankara. Esto incluye, por supuesto, los 20.000 millones de dólares de la construcción, por parte de Rosatom, de cuatro reactores de la central nuclear de Akkuyu. Y el impulso para “acelerar el trabajo” en el Turkish Stream – que fortalecerá de facto aún más la posición de Rusia en el mercado europeo del gas, sin pasar por Ucrania para bien, mientras que sella la posición de Ankara como un cruce de caminos de energía clave Este-Oeste. Además, tanto Moscú como Ankara respaldan la postura del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, respecto a que los “rebeldes moderados” (en la terminología de la Beltway*) que mantienen como rehén el este de Alepo deben ser erradicados.

El cambio de juego geopolítico es evidente por sí mismo. Por mucho que Erdogan pueda ser un remolino político, imposible de comprender y en el que confiar, mientras que Putin es un maestro del juego estratégico a largo plazo, los intereses de Moscú y Ankara tienden a converger en el Nuevo Gran Juego, y esto explica una mayor integración en los albores del siglo euroasiático.

Toda una copa de cicuta para Hillary Clinton, que ya ha equiparado a Putin con Hitler.

¿Cambio de régimen o guerra caliente?

En el espectáculo terrible que resultó ser la segunda ronda de la interminable lucha libre Trump/Clinton, Donald Trump, hizo una observación racional una vez más, expresando su deseo de una relación de trabajo normalizada con Rusia. Sin embargo, es un anatema absoluto para el Partido de la Guerra, como para la nebulosa neocon/neoliberalcon en el eje Beltway-Wall Street.

La máquina (de efectivo) Clinton controlada por los demócratas, volvió a condenar a Trump como una herramienta de Putin, mientras que los republicanos desconcertados condenan a Trump porque va en contra de la “corriente principal del pensamiento republicano”.

Esto es lo que dijo Trump; “No me gusta Assad en absoluto, pero Assad está matando al ISIS. Rusia está matando al ISIS e Irán está matando al ISIS “.

La perspectiva de Trump en el sudoeste de Asia se basa en un único vector: destruir al ISIS/ISIL/Daesh. Eso es lo que el asesor y ex director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), el teniente general retirado Michael Flynn, ha estado infiltrando en la capacidad de atención notoriamente corta de Trump.

Flynn pudo haber admitido oficialmente que el progreso del ISIS/ISIL/Daesh fue una decisión “voluntaria” tomada por la administración de Obama. Sin embargo, en su deslavazado libro Field of Fight, Flynn insiste en que “los rusos no han sido muy eficaces en la lucha contra los yihadistas en su propio territorio”, están “en connivencia con los iraníes”, y “la gran mayoría de sus esfuerzos están dirigidos a los adversarios del régimen de Assad”.

Este es un mantra neocon; como era de esperar, el co-autor del libro de Flynn es el neoconservador Michael Ledeen.

Desde el sospechoso American Enterprise Institute (AEI) y el Washington Institute for Near East Policy (Winep), poltrona de “expertos” para los ex consejeros del Departamento de Estado, todos ellos se suscriben al ridículo punto de vista de que el remezclado eje del mal – plenamente adoptado ahora por Hillary – es inútil contra los yihadistas; los buenos chicos que hacen el trabajo difícil son “la coalición liderada por Estados Unidos”. Y malditos aquellos que se atrevan a criticar a los “relativamente moderados” respaldados por la CIA.

Trump dijo lo que es un anatema, no sólo para el establishment republicano que desprecia a Obama por no luchar contra el eje del mal remezclado adoptado por Hillary. El pecado mortal real es que “desatiende” el núcleo de las suposiciones centrales de ambos partidos en la política exterior de Estados Unidos, consideradas tan sagradas como la Biblia.

Así, el éxito del Pentágono dirigido por el neoconservador Ash Carter, en bombardear el acuerdo de alto el fuego Kerry-Lavrov, que implicaría ataques aéreos coordinados de ambos contra el ISIS/ISIL/Daesh y el Frente para la conquista de Siria, anteriormente Jabhat al-Nusra, también conocido como al-Qaeda En Siria.

Neoconservadores y republicanos de la corriente principal culpan al incapacitado equipo de Obama por la “impía confianza” en Rusia e Irán, mientras que los neoliberalcons culpan a Rusia directamente. Y en las alturas del altar de la rectitud domina la histeria, con el presidente neocon de la NED pidiendo al gobierno estadounidense “reunir la voluntad” para desplazar a Putin con un cambio de régimen.

¿Listo para ir a lo nuclear?

Hillary Clinton sigue insistiendo en que los EE.UU. no están en guerra con el Islam. Los EE.UU. están de facto en guerra en Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Somalia, las áreas tribales de Pakistán; involucrados en la guerra encubierta en Irán; y han destruido totalmente Libia. No es difícil hacer los cálculos.

En paralelo, la charla ensordecedora sobre Washington avanzando ahora un plan C en Siria, no tiene sentido. Nunca ha habido un plan C; sólo un Plan A, que era hacer entrar a Rusia en otro Afganistán. No funcionó con la demolición controlada de Ucrania. Y no va a funcionar en Siria, ya que Moscú está dispuesto a suministrar un montón de poder aéreo y de misiles, pero no botas sobre el terreno de importancia. Eso es asunto del Ejército Árabe Sirio (AEA), Irán y sus milicias chiítas, y Hezbolá.

Ash Carter Rusia ha amenazado a Rusia con “consecuencias”. Después de la voladura del alto al fuego, el Pentágono – apoyado de los jefes conjuntos de personal – está vendiendo ahora “ataques potenciales” sobre la fuerza aérea de Siria para “castigar al régimen” por lo que en realidad hizo el Pentágono; dinamitar el alto el fuego. No puedes inventar algo así.

El mayor general Igor Konashenkov, portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, envió un mensaje rápido a “nuestros colegas en Washington”; piensen dos veces si creen que pueden salir impunes con el lanzamiento de una guerra caliente “oculta” contra Rusia. Rusia tendrá como objetivo cualquier avión furtivo/no identificado que ataque objetivos del gobierno sirio, y será derribado. La única pregunta seria entonces si un Pentágono fuera de control obligará a la Fuerza Aérea de Rusia – con bandera falsa o de otra manera – a golpear a los aviones de combate de la Fuerza Aérea de los EE.UU., y si Moscú tiene el poder de fuego para acabar con todos y cada uno de ellos.

Así que en esta ventana de tres meses que representa los “coletazos” de la era Obama, antes de la probable entronización de la Reina de la guerra, la pregunta es si el Pentágono correrá el riesgo de poner en marcha la Tercera Guerra Mundial porque “Alepo está cayendo”.

Después, las cosas están obligadas a hacerse aún más mortales. El gobierno de Estados Unidos mantiene abierta la posibilidad de un primer ataque nuclear contra Rusia. Hillary lo apoya firmemente, y Trump dejó claro que “no daría el primer golpe”.

La perspectiva de tener a la practicante del eje del mal, Hillary Clinton, con sus dedos sobre el botón nuclear debe ser vista como la cuestión de vida o muerte más importante en todo este circo.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge y Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Su último libro es Empire of Chaos. Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com

Counterpunch.

  • La expresión Beltway [Carretera de circunvalación”] en el lenguaje norteamericano es utilizada para referirse a los asuntos que son, o parecen ser, importantes sobre todo para los funcionarios del gobierno federal de Estados Unidos, sus contratistas y grupos de presión, y para los grandes medios de comunicación, en contraste con los intereses y prioridades de la población general de Estados Unidos. Beltway se refiere a la Interestatal 495, Capital Beltway, una autopista de circunvalación que rodea Washington, DC (la capital de la Estados Unidos) desde 1964. Algunos emplean la palabra como una metonimia de información privilegiada del gobierno federal [N.d.T.].