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De la última reunión de Ministros de Finanzas del G20 en Chengdu, China, el 23 de julio de 2016. En la reunión, los ministros y gobernadores de los bancos centrales coincidieron en que la recuperación económica global continua pero sigue siendo más débil de lo deseado, y persisten los riesgos de una recaída. [g20.org]
24 de agosto de 2016 — El Presidente de China Xi Jinping ha dejado muy en claro que tiene la intención de mantener el foco de la próxima cumbre de jefes de Estado del G-20 que en Hangzhou, sobre la urgente necesidad que tiene el mundo de una nueva arquitectura financiera y económica global. De hecho, toda la dinámica del mundo ha virado ya a Asia, en donde se han dado ya grandes pasos para establecer esa nueva arquitectura financiera. Los medios informativos oficiales chinos, junto con analistas rusos prominentes, han dejado en claro también cualquier nuevo sistema viable de ese tipo tiene que incluir a Estados Unidos, y esto quiere decir que Estados Unidos debe abandonar en última instancia sus ilusiones de ser los que mandan sobre un mundo unipolar, que ya no existe y nunca debió haber existido en primer lugar.

Una opinión particularmente perspicaz, es la de Andrey Kortunov, director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, que se publicó el martes 23 en la agencia china Xinhua, en donde él advierte que “entre más se tarden esas reformas, mayor será el riesgo de que ocurran nuevas crisis e inestabilidad en la economía mundial”. Hay una percepción cada vez más generalizada de que Europa está ya al borde de un estallido financiero que tendría serias implicaciones globales. La agencia de noticias Bloomberg informó el mismo martes 23 que los bancos Deutsche Bank, Barclays y Credit Suisse, tienen en conjunto unos $102,500 millones de dólares en activos “Nivel 3” que no son líquidos y que no se pueden vender instantáneamente en una crisis. El semanario extraoficial de la City de Londres, The Economist, utilizó el encabezado de Nightmare on Main Street (“Pesadillas en la Calle Principal”) para su edición del 20 al 26 de agosto, en donde previene del estallido de los $26 billones (millones de millones) de la burbuja del mercado inmobiliario en Estados Unidos, con una montaña de derivados financieros y otros papeles de apuestas sin respaldo que se han creado en torno a esa burbuja.

Kortunov concluye con la exhortación de que “tanto Rusia como China deben de buscar constantemente bases comunes con Washington y evitar las crisis, sin hacer concesiones en materia de principios”.

Otro comentario publicado por Xinhua critica duramente la “excesiva dependencia en la política monetaria” y la fijación en los “mercados” en contraposición a las “naciones”, a expensas de los programas dirigidos al crecimiento de la economía física real, en base a las innovaciones tecnológicas. “China va a utilizar la conferencia para fomentar el diálogo entre los países desarrollados y en desarrollo en torno al potencial para fomentar el crecimiento mediante las reformas y la innovación”, anunció Xinhua.

Los cimientos de esa nueva arquitectura financiera y económica global se han establecido firmemente, a través de la creciente integración de Eurasia, mediante la cooperación entre la Unión Económica Euroasiática, la Organización de Cooperación de Shangai, y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA). La iniciativa china de Una Franja, Una Ruta, basada en el concepto original de Lyndon y Helga LaRouche de mediados de 1990, del Puente Terrestre Euroasiático, es el principio sobre el cual se fundamenta este desarrollo euroasiático.

En un foro empresarial kazajo-polaco que se llevó a cabo el martes 23 en Varsovia, Polonia, el Presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, planteó la necesidad de un acuerdo trilateral entre Rusia, Polonia y Kazajstán para construir corredores de transporte a través de la región del Cáucaso, como otro elemento de la serie de corredores de desarrollo y de transporte euroasiáticos en general. La nueva relación de cooperación emergente entre Rusia, Turquía, Irán e India, que se aceleró la semana pasada con una serie de reuniones diplomáticas, tiene el mismo enfoque, centrado en el Corredor Norte-Sur, que va desde el Golfo Pérsico a través de Rusia hacia Europa, con brazos espirales hacia las regiones del Mar Negro y del Mar Caspio.

Esas ideas de “ganar-ganar” exigen nada menos que un nuevo paradigma en el pensamiento, y abandonar los viejos conceptos del moribundo imperio británico de la geopolítica de dividir-y-conquistar, conceptos que le ocasionaron al mundo un siglo de dos guerras mundiales y 50 años de Guerra Fría.

En Estados Unidos y en Europa, la bancarrota de todo el sistema financiero y monetario está tan avanzada que la única solución que queda es la restauración inmediata de la Ley Glass-Steagall, con la separación total de la banca en Estados Unidos y con la promulgación de leyes idénticas en Europa. La Glass-Steagall es tan solo el primer paso, indispensable, hacia el tipo de nueva arquitectura financiera y económica que va a plantear Xi Jinping en la cumbre de Hangzhou el 4 y 5 de septiembre.