Jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini y secretario de Estado de EEUU, John Kerry

© REUTERS/ Joshua Roberts

17:30 01.07.2016(actualizada a las 17:32 01.07.2016)

En la era post-Brexit, la UE anticipa el distanciamiento con la OTAN. Por ende, busca autonomía de la Alianza en materia defensiva, según muestra la nueva Estrategia Global de Política Exterior, presentada el 28 de junio ante el Consejo Europeo.

El documento que se elaboraba por el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE, por sus siglas en inglés) finalmente fue divulgado unos días después de que los partidarios de la salida de la UE ganaran por un estrecho margen en el referéndum en el Reino Unido.La nueva estrategia de seguridad, presentada por la directora del SEAE, Federica Mogherini, hace un llamado a la convergencia y defensa mutua entre los Estados miembros frente a los retos que desestabilizan la comunidad europea, como la crisis migratoria y el terrorismo internacional.

“Vivimos en tiempos de crisis existencial, dentro y fuera de la Unión Europea. Nuestra Unión está en peligro. Nuestro proyecto europeo sin precedentes, que ha asegurado la paz, la prosperidad y la democracia, está siendo cuestionado”.

“Esto es aún más cierto después del referéndum en el Reino Unido”, afirma el texto.

Esa idea parece hacer eco de las palabras de John Kerry, quien en su reunión con Mogherini y Jean-Claude Juncker en Bruselas, en vísperas de la presentación del documento, advirtió que el Brexit “tendrá consecuencias” y subrayó la “relación especial” que EEUU conserva con Londres.

En este contexto de incertidumbre y cierto grado de desconfianza entre los aliados estratégicos, los autores del informe afirman la necesidad de “profundizar” la cooperación con la OTAN y a la vez abogan por desarrollar su propia capacidad defensiva para poder “actuar de forma autónoma cuando sea necesario”.

Cabe recordar la postura del Reino Unido, que afirmaba que la coordinación de la UE en materia de defensa debía realizarse a través de la OTAN.

El nuevo mensaje de la UE se traduce en lo sucesivo en términos económicos:

“En este mundo tan frágil el ‘poder blando’ —soft power— no es suficiente. (…) Los estados miembros deben destinar fondos suficientes a la defensa, utilizar los recursos de manera eficiente y cumplir con el compromiso colectivo de dedicar el 20% del presupuesto de defensa a la adquisición de equipos, investigación y desarrollo tecnológico” para ser capaces de “afrontar las amenazas externas”.

Aparte del aumento de los gastos, el documento estipula la abolición de los “obstáculos de índole procesal, financiero y político” en el camino hacia el “desarrollo de la capacidad de respuesta rápida”, las posibilidades de “despliegue de los grupos de combate” y “la eficiencia de las operaciones militares en el marco de la PCSD —Política Común de Seguridad y Defensa—”.

Los analistas coinciden en que la nueva Estrategia Global de Política Exterior es un intento de la UE de profundizar su autonomía en materia de defensa, más allá de su principal alianza militar que es la OTAN.