7 de julio de 2016 — En conferencia de prensa del Instituto Chongyang de Estudios Financieros y el Instituto Nacional de Estudios del Mar Meridional de China, este 6 de julio en Washington, DC, a la que asistieron más de 70 periodistas chinos y estadounidenses, hablaron tres reconocidos expertos chinos y dos expertos norteamericanos, entre ellos el director de la oficina de la EIR en Washington, Bill Jones. No podía haber sido mayor el interés en el tema, dado que es inminente la decisión del Tribunal Permanente de Arbitraje en la Haya, a la solicitud filipina de que emita un fallo sobre el particular. La decisión del Tribunal de Arbitraje —al cual se ha negado a pertenecer China, por lo que China no se va a sujetar a su fallo— se considera como una de las formas en que Estados Unidos está aumentando su presión en su estratagema de promover la “libertad de navegación” en el Mar Meridional de China, con lo cual acerca más a la región a la guerra.

Dr. Wu Shicun, presidente del Instituto Nacional de Estudios del Mar Meridional de China.

Entre los expertos chinos estaba el Dr. Wu Shicun, presidente del Instituto Nacional de Estudios del Mar Meridional de China, sin lugar a dudas la persona más conocedora en China del tema del Mar Meridional de China; y el Profesor Huang Renwei, vicepresidente del Instituto Shangai de Estudios Internacionales, uno de los equipos de peritos más prominentes en China.

La conferencia de prensa se benefició también de una pregunta importante hecha desde el público por la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche.

Los representantes chinos presentaron su posición sobre el Mar Meridional de China, subrayando las razones por las cuales ellos no aceptan el arbitraje en un asunto en donde noha habido negociaciones entre Filipinas y China, debido a que las Filipinas se niegan a entrar en negociaciones. Haber enviado el caso a un tribunal es también una violación a la Declaración de Conducta firmada por todas las naciones del Sureste Asiático, entre ellas las Filipinas, en donde se comprometían a resolver sus disputas territoriales mediante negociaciones. Se considera por lo tanto que la decisión de un arbitraje que resulte, es un caso de colusión entre una de las partes en disputa y el árbitro, que cuenta, por supuesto, con el respaldo de Estados Unidos que insiste que no tiene parte en la disputa.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche.

El profesor de la Academia Naval de Estados Unidos, Brian Mulveny, presentó la visión oficial —es decir, la del gobierno de Obama— según la cual, Estados Unidos puede enviar sus buques militares a donde quieran, en sus operaciones de “libertad de navegación” y que China se tiene que apegar a lo que sea que decida el Tribunal de Arbitraje.

En sus comentarios Jones de la EIR destacó la importancia de la visita de la delegación china, debido al peligro de guerra que representa la concentración de fuerzas militares en la región por parte de Estados Unidos y sus aliados, y debido a que existe una distorsión sistemática de la posición china en los medios estadounidenses.

“La política de Estados Unidos es totalmente desatinada” dijo Jones. “En vez de tratar de construir una relación amplia con China, social, económica, política y militarmente, tratan a China como si fuera un depredador externo hasta en su propia región. En vez de tratar de facilitar las relaciones de China con sus vecinos, está fortaleciendo sus alianzas de la época de la Guerra Fría y alentándolos a que endurezcan su posición con respecto a China” dijo Jones. “Y cuando se produzca el fallo del arbitraje la próxima semana, EU va a empezar a insistir en que China tiene que aceptarla como precepto del derechos internacional, una posición que muchos expertos legales, incluso en Estados Unidos, consideran que es absurda”.

Bill Jones, de EIR.

“Yo me pregunto” dijo Jones, “¿cómo reaccionaría Estados Unidos si tuviera una flota de embarcaciones extranjeras pertenecientes a una alianza extranjera patrullando a 12 millas afuera de la costa de California? Bueno, yo creo que sabemos cómo reaccionaría Estados Unidos, aunque China tendería a mostrarse más mesurada” dijo.

“China ha presentado una importante ‘política del buen vecino’ con su Iniciativa de Una Franja Una Ruta”, dijo Jones, “que ofrece esperanza y desarrollo para la región que todavía está plagada de pobreza y destrucción. Y EU, ha visto esto como un propósito hostil de China, a pesar del hecho de que han invitado a EU a participar de este importante programa de desarrollo infraestructural”.

“Por encima de todo, la crisis en el Mar Meridional de china ha mostrado claramente que necesitamos un nuevo tipo de relaciones entre nuestros dos países, quizá acorde con lo que se imagina el Presidente Xi con su idea de relaciones entre potencias importantes. Porque si continuamos con los juegos de suma cero geopolíticos, solo nos van a llevar a la guerra”.

La reacción de los asistentes fue entusiasta con varias preguntas dirigidas a Jones.

En una intervención desde el público, durante la sesión de preguntas, la presidente del Instituto Schiller Helga Zepp-LaRouche abordó de nuevo el peligro de guerra en una pregunta dirigida a Mulvaney.

“Hay muchos expertos militares a nivel internacional que están advirtiendo que la situación actual es más peligrosa que en el momento más álgido de la Guerra Fria” dijo. “Más aún, estamos a punto de pasar por otro crac financiero peor que el del 2008. Yo creo que las actividades terroristas, especialmente las de las últimas dos semanas, en Bangladesh, Turquía, Indonesia y países europeos muestran claramente que el terrorismo está fuera de control. Y en realidad con el Brexit, la Unión Europea está en proceso de desintegración, de una manera muy dramática.

“Así que mi pregunta es: ¿No puede la humanidad situarse a un nivel superior de cooperación y decidirse a favor de un nuevo paradigma en donde se supere la geopolítica y se reemplace por los objetivos comunes de la humanidad? Es decir, el mundo necesita urgentemente que Estados Unidos y China trabajen juntos, porque yo creo que sin estos dos países, el mundo está en problemas. Así que mi pregunta es: ¿puede el mundo moverse hacia un nuevo paradigma de cooperación pacífica sobre las tareas futuras que tiene toda la humanidad?”

En respuesta a la pregunta de la señora LaRouche, Mulvaney minimizó el peligro de cualquier conflicto serio en el Mar Meridional de China, y dijo neciamente que si ocurriera un incidente en la región, esto no llevaría a la guerra sino que se contendría. (Quizá con la tesis de que una sola bala no constituye una guerra. Pero díganle esto al archiduque Francisco Fernando). Mulveyen también trató de ridiculizar la necesidad de un nuevo paradigma, y dijo que a él le gustaría un mundo en donde la gente viviera junta en armonía, pero, como el consumado pragmático que es, dijo que este no es el mundo en el que nos tocó vivir.