| 5 DE JULIO DE 2016

El Parlamento Europeo podría adoptar, el 12 de julio de 2016, una resolución sobre «las comunicaciones estratégicas de la Unión Europea».

Impulsada por el estadounidense Zbigniew Brzezinski y varias personalidades polacas que ya lanzaron una «iniciativa por la guerra de la información» contra Rusia en el Center for European Policy Analysis (CEPA), en Washington, la OTAN ya creó un Centro de Comunicaciones Estratégicas, en Letonia, y la Unión Europea se dotaría ahora de una estructura similar.

El objetivo es centralizar todos los esfuerzos de manipulación de los medios de difusión, hasta ahora divididos por perfiles, en guerra sicológica, propaganda, etc.

El programa inicial estaba enteramente dirigido contra Rusia. Sólo en los últimos meses se agregó una línea de trabajo contra el Emirato Islámico (Daesh), pero no contra el yihadismo.

Durante la lectura de los documentos internos de la OTAN y de la Unión Europea, tuvimos la sorpresa de ver que el nombre de uno de los autores de la Red Voltaire aparece citado entre supuestos jefes de la propaganda rusa en Europa, síntoma de que los trabajos de los anti-rusos no son especialmente serios.

La Unión Europea dispone actualmente de un grupo de trabajo para las comunicaciones estratégicas hacia el este (East StratCom Task Force), que forma parte de su Servicio de Acción Exterior (EEAS). Este grupo envía sistemáticamente (2 veces por semana) a varios cientos de periodistas toda una serie de elementos que los receptores deben introducir en sus artículos para tratar de desacreditar los medio de prensa rusos.

A pesar de que dedica un enorme presupuesto al financiamiento de los medios de difusión, la Unión Europea está extremadamente inquieta luego de haber perdido el control deEuronews y ante el marcado aumento de los índices de audiencia de la agencia de prensa rusa Sputnik y del canal informativo de televisión ruso Russia Today.

La resolución tendiente a instaurar un verdadero servicio de comunicaciones estratégicas en la Unión Europea será introducida a través de un informe de la ex ministra polaca de Relaciones Exteriores, Anna Elzbieta Fotyga.

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