*Día a día se va rebelando la implicación del FBI en casos de terrorismo, las falsa banderas, la islamofobia.
*Para los teóricos de la conspiración; MKULTRA
larouchepac

16 de junio de 2016 — De acuerdo a una investigación publicada en el portal AntiMedia.org, de los 508 casos de terrorismo que abrió el FBI desde el 11 de septiembre de 2001, 243 de ellos involucran a informantes del FBI, casi todos de los cuales eran musulmanes y muchos de ellos sufrían de enfermedad mental diagnosticada. Muchos de ellos estaban desesperados por dinero y eran susceptibles a ser sobornados por el FBI para que se unieran a supuestos complots terroristas que en realidad eran operaciones creados por el FBI para entrampar-los (“sting operations”, en la jerga del FBI). En la investigación se destaca el caso de los Cuatro de Newburgh, tomando como referencia en parte, un estudio que realizó en 2014 la Coalición para Proteger las Libertades Civiles, llamado “Inventing Terrorists: Lawfare of Preemptive Prosecutions” (Inventar terroristas: la tarifa judicial de los procesos preventivos).

Uno de los cuatro acusados en el caso, James Cromitie, era un ex drogadicto y en varias ocasiones rechazó los ofrecimientos de dinero que le hicieron los agentes encubiertos del FBI para que participara en un complot terrorista. Otro acusado, Laguerre Payan, estaba diagnosticado de esquizofrenia, y un tercero, David Williams, estaba buscando desesperada mente dinero para pagar un trasplante de hígado para salvar la vida de su hermano.

Otro caso, el que estuvo involucrado Rezwan Ferdaus, fue un caso mucho más flagrante en el que el FBI escogió una persona enferma mentalmente. Ferdaus padecía de una depresión severa, al grado en que no podía controlar su vejiga, pero fue presionado por el FBI a que se uniera a un complot para atacar el edificio del Capitolio.

En otro caso citado por el artículo de AntiMedia.org, el padre de un muchacho de Boston alertó al FBI de que su hijo tenía publicaciones en Facebook a favoar del EIIS, y el FBI intervino proporcionándole armas al muchacho, y luego le cayeron encima. Otro caso destacado fue del Sam Osmakac. El FBI le dio armas a Osmakac, luego un informante del FBI lo orientó y lo agitó, y otro agente del FBI le proporcionó un carro bomba, luego le dieron dinero para pagar su viaje al lugar en donde eventualmente lo arrestaron. Un examen psiquiátrico ordenado por el juez reveló que tenía un desorden esquizoafectivo. El funcionario del FBI que seguía su caso lo tildaba de “tonto retardado”. El ex director asistente del FBI, Thomas Fuentes, caracterizó este caso como una política del FBI para “Mantener vivo el miedo” para garantizar que siga aumentando el presupuesto. En realidad es algo peor que una mera motivación presupuestal, como lo ilustra más claramente el papel del FBI en el encubrimiento del 11-S.

El mismo perfil del FBI para crear terrorismo en donde no existe, por medio de operaciones de entrampamiento, es el tema de un artículo que publicó el 7 de junio pasado el New York Times, titulado “FBI Steps Up Use of Stings in ISIS Cases” (El FBI redobla el uso de entrampamiento en casos del EIIS). El reportero del NYTimes Eric Lichtblau informó que dos terceras partes de los casos de terrorismo del FBI se basan en operaciones de entrampamiento, un aumento significativo en los últimos años. El artículo se refiere también el caso de los Cuatro de Newburgh, y cita al juez Colleen McMahon, quien declaró en el tribunal que “yo creo fuera de toda duda que aquí no hubiera habido ningún delito, si no hubiera sido instigado, planeado y llevado a cabo por el gobierno”. Un artículo anterior delNew York Times del 28 de abril del presente, titulado “Terrorist Plots, Hatched by the F.B.I.” (Complots terroristas incubados por el FBI) describe el mismo caso de las operaciones del FBI para entrampar terroristas que son creados en el proceso de ejecutar la trampa, terroristas que nunca se hubieran materializado si no hubiera habido la operación del FBI.

Otra operación similar del FBI se reportó el 26 de febrero de 2015 en el periódico de InernetThe Intercept del periodista Glenn Greenwald, operación que describe penosamente como “otra victoria del FBI ante un enfermo mental”.