*Otra interesante articulo de LaRouche.

El primer ministro de India, Narendra Modi, con el Presidente de China, Xi Jinping y la primera dama de China, Peng Liyuan, celebrando la creciente cooperación entre sus países y la resolución de conflictos pasados.

7 de junio de 2016 — El liderazgo del mundo ha sido tomado, correctamente, por la creciente colaboración entre Rusia, China e India, con otras naciones euroasiáticas que se han unido con entusiasmo en los planes de desarrollo que encarna el programa de Una Franja, Una Ruta. Londres, Wall Street y Obama están todos desesperados por este verdadero cambio de paradigma en marcha.

Sin embargo, Lyndon LaRouche advirtió este lunes 6 que Obama ha sido expuesto como un fraude y un farsante nada más. El peligro es que tales farsantes pueden estallar de manera muy peligrosa. El reto consiste en consolidar el viraje hacia el paradigma de desarrollo encabezado por Rusia, China e India, sin que Obama y compañía se vuelvan locos violentamente. Esto quiere decir, subrayó LaRouche, que “se tiene que inutilizar a Obama y compañía” de tal manera que no puedan actuar por desesperación.

Cada vez es más patente: El mundo no necesita a Obama ni a los británicos ni al circo de payazos de Wall Street. Lo que se necesita es una organización económica eficiente que substituya a estos estafadores desesperados y asesinos. Estamos en el punto en que todo el sistema británico se viene abajo ya. Ese es el origen del peligro de guerra, y nada más. “A botar a esos zánganos”, declaró LaRouche. “Pongan al frente a estas naciones euroasiáticas descollantes, junto con las naciones del Sur, y apóyenlas en sus planes de desarrollo”.

Sobre todo, como lo ha subrayado repetidas veces Lyndon LaRouche durante la última semana, ¡construir el Canal del Kra! Esto marcaría un cambio revolucionario para el mundo, ampliando de manera enorme el comercio y el desarrollo por toda Eurasia, hacia África y más allá. El Canal del Kra generaría un concepto completamente nuevo del mundo en su conjunto.

Cada vez más naciones están dispuestas a participar en este futuro. Japón está en el proceso de revivir la coordinación con las demás naciones decisivas (Rusia, India, China) para el desarrollo euroasiático, resucitando programas que se encontraban incorporados anteriormente en el Fondo Mitsubishi para la Infraestructura Global, el cual contemplaba la construcción del Canal del Kra desde la década de 1980. China se prepara a invertir $3.5 billones de dólares durante los próximos seis años en grandes proyectos de infraestructura, que se extienden muy lejos de la inmediata región Asia Pacífico, de acuerdo a un estudio reciente de la Asia Society. El gobierno de Japón anunció sus planes de inversión por $110 mil millones de dólares para la región Asia Pacífico.

El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, viajará a China a fines de este mes de junio para concluir un total de 52 proyectos conjuntos; y siguen avanzando las pláticas entre Rusia y China sobre el plan para construir 7000 kilómetros de vías férreas de alta velocidad entre Moscú y Pequín. India está ampliando sus planes sobre corredores de comercio que se extienden desde Irán hasta Afganistán, y recién anunció planes para construir también un puerto de aguas profundas en Bangladesh, además del puerto de Chabahar en Irán en el Golfo de Omán. India y China respaldan todas estas inversiones, las cuales ampliarán las facultades productivas de toda la región Asia Pacífico, en donde solo China e India constituyen una tercera parte de la población mundial.

La Canciller alemana Angela Merkel visitará China la próxima semana. El Túnel Gotthard que se acaba de terminar a través de los Alpes suizos, el túnel ferroviario más largo del mundo, abrió oficialmente el 1 de junio, y el proyecto, que tomó 17 años en terminarse, ha desatado un entusiasmo por toda Europa. Ese entusiasmo por grandes proyectos se tiene que traducir en que las naciones europeas descollantes se unan al programa de Una Franja, Una Ruta, que representa el futuro, de manera más definitiva. Eso implica romper definitivamente con la realeza británica y con Obama.

Los proyectos adelantados por China e India, considerados en conjunto, aceleran el desarrollo y encarnan la idea de la colaboración en que “todos ganan”, que constituye un sello distintivo del viraje desde la geopolítica de las guerras imperiales hacia el verdadero desarrollo humano. No necesitamos guerra. De hecho, otra gran guerra significaría la extinción. Putin sabe y entiende esto, así como el liderato de China.