*MAS ANÁLISIS DE LAROUCHEPAC.

junio 3, 2016

El Presidente de China, Xi Jinping, acompañado de su delegación, con el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, enero de 2015. Foto: Agencia de Noticias ANDES CC-SA.

2 de junio de 2016 — Frente a nuestros ojos hoy, la humanidad está haciendo historia día tras día y hora tras hora, con las varias conexiones mutuas entre Rusia, China e India que se vuelven cada vez más numerosas y más estrechas, lo que ha atraído a unas 70 naciones que comprenden más de la mitad de la humanidad, tal y como lo dijo Helga Zepp-LaRouche en su entrevista con Tass el 31 de mayo. Es como si fuera una cadena de imanes que se atraen unos a otros hacia una alineación más estrecha. Vean el interés renovado en el Canal del Kra que uniría el Mar del Sur de China con el Océano Indico (a través del Golfo de Tailandia y el Mar de Andaman). En su personificación actual, es un proyecto de Lyndon LaRouche y de Japón. Uniría a India con el Sureste Asiático y China y revolucionaría estas aguas; Lyndon LaRouche dijo que éste podría ser una de las revoluciones más grandes en la historia moderna.

El 31 de mayo, el primer ministro chino Li Keqiang le dijo a directores de prensa asiáticos que, “si China e India trabajan juntas y producen sinergia, esto le proporcionará beneficios no solo a las poblaciones china e india, sino también a Asia y más allá”. En referencia al reciente anuncio de India de un acuerdo con Irán y Afganistán sobre un corredor comercial a través del puerto de Chabahar, Li dijo que China “le da la bienvenida”.

Por primera vez India y China están cooperando en relación al Tíbet, un punto en el que China se había mostrado particularmente sensible con India en el pasado, dada la presencia del Dalai Lama en India y una considerable comunidad tibetana ahí.

También el 31 de mayo, el ex embajador chino ante Rusia, Li Fenglin habló en una conferencia de dos días sobre las relaciones sino-rusas en Moscú. Dijo que las relaciones bilaterales están en su mejor momento de los últimos 400 años, aunque China desea que Rusia mejore su confianza.

“Yo siento que Putin y Xi tienen un entendimiento conceptual de cómo debemos trabajar juntos, pero hay problemas de entendimiento en los niveles medios” dijo el embajador Li, quien habló en perfecto ruso, con expresiones idiomáticas. “No importa que tengamos enfoques diferentes. Es algo normal que países que son tan grandes y diferentes tengan diferentes enfoques. Lo importante es que esto no lleve a contradicciones”.

Todo esto le recuerda a uno las razones de por qué la dirigente de LaRouchePAC Kesha Rogers de Houston escogió sabiamente la figura del finado pionero espacial germano-estadounidense Krafft Ehricke, como el personaje central en su lucha por revivir el programa espacial. El enfoque de Krafft Ehricke es justo como el de Lyndon LaRouche, que no tienen ni una pizca de prácticos y sin embargo son extremadamente efectivos, como se ha demostrado más allá de toda duda. Krafft Ehricke fue uno de esos líderes de las exploraciones espaciales, tipo Konstantin Tsiolkovsky y Hermann Oberth anteriormente, cuyo coraje e inteligencia llevó al hombre a nuevos mundos, mucho más allá de lo que lo hizo Cristóbal Colón.

Krafft Ehricke fue un científico, pero la suya fue ciencia real, no las desagradables sustituciones matemáticas en vez de ciencia que se enseña en nuestras escuelas y que están mejor representadas en el degenerado secretario de la Defensa de Obama, Ashton Carter. La versión falsa de ciencia de Ashton Carter —fanático de las computadoras— produjo el avión F-35, a probablemente $200 millones de dólares la unidad, que no funciona y nunca va a funcionar.

Por otro lado, Krafft, entre otras muchas de sus hazañas audaces en las ciencias, pronosticó con precisión la misión del Apolo 13 de 1970, en un documento que escribió en 1948. Característico de él, en el documento de 1948 decía que éste se había escrito en el 2400, en una mirada retrospectivamente de 350 años a la primer misión tripulada a Marte en el 2050, llamada “Expedición Ares”. Terence Norton, el líder de la misión, tuvo que hacerle frente a cuestionamientos en el sentido de que las limitaciones en las tecnologías disponibles en el 2050 (principalmente que solo se disponía de propulsión química para los viajes espaciales) aumentaba las probabilidades de “una desviación de la planificación inicial” y con esto el fracaso de la misión e incluso la muerte de su tripulación. ¿Cuál fue la respuesta? ¿Cancelar la misión? En su informe a la “Junta Espacial”, escribió:

“Al considerar el problema desde diversos puntos de vista, surgen las preguntas: ¿En qué forma el desafío que representa una desviación de la planificación inicial se puede cubrir con los recursos técnicos a la mano? ¿No ofrece dicha situación no improbable ciertas oportunidades de sacar a relucir los resultados asombrosos del coraje humano? ¿O no poder superar la situación significaría la muerte cierta en algún lugar de las profundidades del espacio de todos los que estén a bordo?

“El estudio de las siguientes páginas mostrará que el grupo técnico ha aumentado el factor de seguridad a una tasa muy por encima de la que se consideraba la máxima cuando se estableció este proyecto. El resto se le puede dejar al carácter y espíritu de las partes. Francamente admitimos que existen peligros posibles que pudieran no haberse anticipado, aunque el grupo está firmemente convencido de que el coraje, los recursos y los logros científicos de los seleccionados para hacer el viaje, van a superar exitosamente el desafío del viaje espacial”. [21st Century Science & Technology, Primavera del 2003. Página 34].

Otro factor fue entrenamiento, entrenamiento y más entrenamiento realista, concienzudo y diverso; buena parte de esto en el espacio. Nótese que buena parte de la redundancia incorporada en “Expedición Ares” es idéntica a la de las misiones Apolo; es decir, el agrupamiento de diferentes módulos de sobrevivencia independientes, cada uno de ellos diseñado para un propósito específico, pero al mismo tiempo con propósitos generales.

Y justo como sucedió con Apolo 13, “Expedición Ares” sufre percances y una “desviación de la planificación inicial”. Al igual que el Apolo 13, se tuvo que abortar la misión, y al igual que el Apolo 13 cada uno de los tripulantes fue rescatado y pudieron regresar vivos a la Tierra.

Kesha Rogers ciertamente sabe de lo que está hablando.