Cada vez EE.UU. se convence más de que su gran aliada y amiga Arabia Saudí, es en realidad su principal enemiga, más aún, la gran terrorista.

Y las voces que lo anuncian no son ciudadanos normales o activistas: hace unos días, el Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que permite que las familias de las víctimas de los atentados de Nueva York “11S”, demanden a Arabia Saudí por su responsabilidad en el ataque.

La ley se llama “Justicia contra los patrocinadores de actos terroristas”. Y es que hay muchos cabos sueltos que apuntan a las autoridades saudíes, como las famosas 28 páginas en blanco del famoso reporte hecho por la comisión investigadora del 11S, que están protegidas en secreto.

Como también los 19 terroristas que perpetraron el ataque, que 15 eran de Arabia Saudí. O como un informe del diario británico The Independent que apunta a la esposa del exjefe del Servicio de Inteligencia saudí Bandar bin Sultan como una posible financiadora de los atentados de Nueva York.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se opone a esta nueva ley y también a romper el secreto de las 28 páginas. Asegura que eso pondría en riesgo la seguridad de EE.UU.

No obstante, muchos políticos saben que Obama se equivoca y rebaten que es necesario que se sepa la verdad y se haga justicia. Timothy Roemer, exlegislador de EE.UU., asegura que Arabia Saudí es el nido del terrorismo mismo y que en la actualidad produce terroristas a nivel masivo.

Brad Sherman, otro legislador de la Cámara Baja, asegura que el financiamiento de Arabia Saudí a los mulás wahabíes predica la muerte en el mundo para los que no estén de acuerdo a esa ideología.

Dana Rohrabacher, de Asuntos Europeos de la Cámara de Representantes de EE.UU., acusó directo a la familia real de tener las manos sucias del terrorismo mundial.

Las voces contra Arabia Saudí no son pocas ni son débiles en EE.UU. ¿Cómo le hace Arabia Saudí para financiar, apoyar y producir terroristas?

Un claro ejemplo es Kosovo, contesta Carlotta Gall, periodista del diario estadounidense The New York Times que publica en una investigación especial, que tras la destrucción que dejó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en ese país, Arabia Saudí llegó ahí para invertir millones de dólares en supuesta ayuda humanitaria, dejando después ver que su intención era radicalizar con un Islam extremo a la población, que hoy en buena medida es fuente esencial de producción de terroristas.

La periodista señala cómo en esa parte de la antigua Yugoslavia, los saudíes politizaron el Islam y enseñaron el Wahabismo. Adiestraron a muchas personas, algunas viajaron a Oriente Medio para ser enseñadas, regresaron, y promovieron el odio y la confrontación entre la población, como fórmula para comenzar la desestabilización social, fuente del terrorismo.

La gente en muchas comunidades estaba tan pobre tras la invasión de la OTAN, que el dinero saudí les ofrecía de todo, hasta cursos de computación, pero a cambio, tenían que asistir al sermón de radicalización.

La policía actual de Kosovo en los últimos tiempos ha detectado a decenas, por lo menos 300 kosovares, incluidos atacantes suicidas, que dejaron el país para practicar el terrorismo internacional.

¿Por qué dejaron que Arabia Saudí hiciera esto? ¿Por qué la Inteligencia de EE.UU. y de Europa, la OTAN misma, no detuvo esto? ¿No lo sabían los sistemas de Inteligencia occidentales? ¿Se hicieron de la vista gorda o también son cómplices? ¿Por eso es que Obama no quiere revelar las 28 páginas?

Detrás de la Razón, a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis de la tarde; México y Colombia, doce del día; Madrid, ocho de la noche.